Altar

Fue hasta 1990 cuando artistas y activistas de Tijuana de nuevo salieron a la calle para señalar el recrudecimiento de los peligros para quienes entran a Estados Unidos sin documentos. Primero abril y luego en mayo, se levantaron altares en El Bordo. En este punto de la frontera, muy frecuentado por indocumentados que esperan evadir a la migra, se plantaron cruces de madera, siguiendo la tradición latinoamericana de marcar con cruces, flores y veladoras el lugar donde alguien muere. Las cruces del Bordo fueron dedicadas a las miles de personas anónimas que, a lo largo de la frontera, y a través de los años, han pagado con la vida el crimen de no tener cuenta bancaria para ser aceptados en el país de las oportunidades.

Descripción tomada del texto “Desde una frontera de cañones y arena” de María Eraña, publicado en La Frontera/ The Border. Art About the Mexico/ United States Border Experience, 1993 p. 102.

24 de mayo 1990

El Bordo

Voluntarios de organizaciones pro-inmigrantes de Tijuana y San Diego; Carmela Castrejón, Carmen Valadez, Jaime Cota, Gerardo Navarro, Berta Jottar, Jorge Hinojosa, María Eraña.